Aprender a educar nuestros deseos

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La educación es la base para edificar un proyecto personal adecuado. Y es necesario educar el deseo y el querer. El primero es anhelo, aspiración, conocimiento de algo que nos lleva en esa dirección, casi como un imán; es pasajero, transitorio, esporádico, como un chispazo que recorre nuestra mente por un rato.

Querer es determinación y firmeza, pretender algo con toda la voluntad. El deseo y el placer forman un edificio común: el primero ocupa la planta baja y conduce directamente al placer, instalado en el piso de arriba; la escalera que los comunica es la imaginación.

El deseo está lleno de promesas. Tiene magia, embelesa, un tono embriagador y hechicero que nos conduce y fascina. Pero dejarse arrastrar por los deseos sin más suele ser poco maduro. Crecer es orientar la conducta en una dirección positiva; de entrada, cuesta mucho, pero a la larga nos hace personas.
Desear es anhelar algo de forma próxima, rápida, casi inmediata. Querer es pretender a largo plazo, pero sin la transitoriedad de lo anterior, especificando el objetivo, limitando los campos con la firme resolución de llegar a la meta cueste lo que cueste.

Los deseos son más superficiales y fugaces. El querer es más profundo y estable. Muchos deseos son juguetes del momento. Casi todo lo que se quiere significa un progreso personal.

Parece que la inteligencia y la afectividad están casi siempre a la gresca. Lo cierto es que ir alcanzando una proporción adecuada entre ellas es una labor de filigrana. Lo que la inteligencia despierta, la afectividad parece que lo aletarga y entumece. Hay un bamboleo entre la vigilia y la somnolencia.

El deseo busca la posesión cercana de algo, que se pone en movimiento sobre la marcha y tiene como motor el impulso de posesión; ésa es su dinámica: el querer aspirar a un objetivo remoto, que requiere algo concreto, bien diseñado y con la voluntad como motor, tras recorrer una larga travesía.

El problema que se nos plantea es catalogar bien las aspiraciones que emergen delante de nosotros. Unas son rápidas como estrellas fugaces en un cielo raso que pasan y desaparecen. Otras se fijan en la mente y ponen su nota inmóvil y agazapada, que consolida la aspiración. Las metas juveniles llegan a hacerse realidad si somos capaces de apresar el esfuerzo y de concretarlo en una dirección precisa.

En las aguas, los ríos pulen las piedras, y éstas pierden sus aristas y se transforman en cantos rodados. La vida, con su maestría, otorga al querer su condición, meta que merece la pena. Siempre flota cerca del ser humano la tentación de abandonar la meta, cuando la dificultad arrecia y uno percibe que no debe seguir en la lucha. El que tiene voluntad consigue lo que se propone, a pesar de las mil peripecias por las que pasamos.

En el deseo, la seducción es la que manda. A partir de ahí se pone en marcha la inclinación, que va a intentar pasar por encima de muchas cosas para acceder al objetivo. Pensemos, por ejemplo, en el deseo de conocer a una persona que resulta bella, atractiva e interesante, a la que hemos conocido casualmente y que despierta en nosotros una cierta urgencia de saber quién es, a qué se dedica, qué tipo de vida lleva...

Querer es la central telefónica en la que convergen todos los hilos de la afectividad. Los deseos son la clavija inmediata que nos conecta con la realidad circundante; si no se gobiernan, traen y llevan la conducta de aquí para allá con poco criterio. El querer, si no se le aplican con fuerza la voluntad y la motivación, puede quedarse a medio camino.

Enrique Rojas

La fortaleza, esencial en el cristiano

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Fortaleza es la capacidad en el ánimo del hombre para soportar lo adverso, para no darse por vencido en la lucha de la vida, para no claudicar ante los deberes, aunque cueste esfuerzo sacarlos adelante. Asimismo, para no dejarse vencer por las pasiones ni inclinarse hacia los vicios y adicciones ni deprimirse ni hundirse cuando le visita la enfermedad, el dolor o el fracaso, sino mantenerse siempre con ánimo erguido y viril. Creo yo que de la palabra vir, que significa hombre, viene la palabra virtud, cuya práctica presupone una actitud viril.

Y decía que en este tiempo tampoco abunda esta virtud de la fortaleza de ánimo, pues esto es algo de lo cual no se habla, algo desconocido por la mayoría o cuando menos, muy poco estimado.

¿Y por qué digo que no abunda hoy esta virtud de la fortaleza de ánimo?, porque he observado varios síntomas de la sociedad actual donde esa fortaleza está ausente. Pongamos por caso, en primer lugar, las adicciones terribles que comienzan desde la niñez, la adolescencia o la juventud, a las drogas, el alcohol o el sexo. Son incontables los seres que por desgracia se dejan llevar por los caminos que a eso conducen, pues no hay voluntad ni ánimo para oponerse a su seducción. Y esto no sólo en dichas edades, sino sobre todo entre los adultos, incluso entre quienes ostentan títulos universitarios, superior educación, sobrado dinero o un lugar privilegiado en la sociedad; hay entre todos una profunda debilidad de ánimo frente al mal, y fácilmente sucumben ante el vicio.

Otro síntoma de falta de fortaleza, es la destrucción de compromisos matrimoniales. Los que se casan, hacen una promesa o juramento sagrado y, si son cristianos, ante el altar y frente a Dios mismo, de amarse y respetarse por toda la vida, mas por estas y por aquellas dificultades propias de la convivencia entre dos personas, que no es fácil, inmediatamente se olvidan de dicho juramento y se separan, arruinando su matrimonio, sin importarles dañar a sus hijos, cuando los tienen, con su divorcio.

Otro síntoma alarmante y grave, y que indica muy poca fortaleza de ánimo, son los suicidios, que siguen al alza. Antes no se acostumbraba, en este pueblo cristiano, que hubiera tantos suicidios; por allá, muy de vez en cuando, una que otra persona desequilibrada mentalmente se mataba; pero hoy, tan pronto se fracasa en algún aspecto de la vida, ya sea trascendente y aun intrascendente, en lugar de enfrentar el fracaso se recurre al suicidio. Y también los entregados al vicio, al percatarse del vacío existencial que esto les genera, en lugar de volverse a Dios para que les llene, optan por quitarse la vida. O sea, son todos débiles ante cualquier dolor, sufrimiento, angustia o revés.

En contraste, hay que ver cómo nuestra sociedad valora la fortaleza física; ahí sí, multitudes acuden al gimnasio, al deporte, a toda clase de dietas, de medicamentos, con tal de estar fuertes, e incluso hasta a cirugías para aparentar belleza o fortaleza corporal, que ahora se acostumbra exhibir como ejemplo de perfección, en sujetos, mujeres y hombres, musculosos, vigorosos de cuerpo. ¿Y el alma qué?; el alma sigue siendo débil.

Es, pues, la virtud de la fortaleza, una cualidad muy importante en la vida de todo ser humano, porque una vez que se entra a este mundo, no se va a encontrar siempre un camino agradable y parejo, sino que muchas veces se tiene que enfrentar la cuesta arriba; no siempre se posee todo lo que se desea: comodidades, salud, bienes, amigos, no; habrá tiempos buenos y tiempos malos, y en los tiempos malos se requiere actuar como el Santo Job, ejemplo de fortaleza, quien al verse privado de sus propiedades y cubierto de lepra, desde la cabeza hasta los pies, exclamó: “Bueno, si recibimos de Dios los bienes, ¿por qué no hemos de recibir también los males?”. Y así, supo permanecer tranquilo y sereno en aquellas desgracias tan grandes.

Nuestro Señor Jesucristo nos dijo a los que creemos en Él: “No tengan miedo; tendrán tribulaciones en el mundo, pero yo he vencido al mundo.”

Ésta es la fortaleza fundamental del cristiano, saber que Dios es más grande que todo, que Dios lo puede todo y que Dios también, en el sufrimiento y en el dolor, en el fracaso y en la tentación, estará siempre con nosotros.

Esto es asi

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"La alegría no es más que saber disfrutar de las cosas simples de la vida. "

Saber disfrutar del presente

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Dicen que Diógenes iba por las calles vestido con harapos y durmiendo en los zaguanes. Cuentan que, una mañana, cuando estaba amodorrado todavía en el zaguan donde había pasado la noche, pasó por aquel lugar una acaudalado terrateniente. -Buenos dias-dijo el caballero.

-Buenos dias-contestó Diógenes.

-He tenido una semana muy buena, así que he venido a darte esta bolsa de monedas.

Diógenes lo miró en silencio sin hacer ni un movimiento.

-Tómalas. No hay trampa. Son mías y te las doy a ti, que sé que las necesitas más que yo.

-¿Tú tienes más?-le preguntó Diógenes.

-Claro que sí-contestó el rico-, muchas más.

-¿No te gustaría tener más de las que tienes?

-Sí, por supuesto que me gustaría.

-Entonces , guárdate estas monedas porque tú las necesitas más que yo.

Algunos cuentan que el diálogo siguió así:

-Pero tú también tienes que comer y eso requerie dinero-insistió el caballero.

-Ya tengo una moneda-y la mostró-y me bastará para un tazón de trigo para hoy por la mañana y quizás algunas naranjas.

-Estoy de acuerdo. Pero también tendrás que comer mañana … y pasado mañana … y al día siguiente ¿De dónde sacarás el dinero mañana?

-Si tú me aseguras, sin temor a equivocarte, que viviré hasta mañana, entonces quizás tome tus monedas.

Pasos para ser protagonista de tu vida

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¿Cuáles son los pasos para ser un protagonista exitoso en la vida y ser feliz?
Desde luego, no participar activamente de la vida, dejar que todo ocurra por accidente o por casualidad, no conduce a la realización personal ni a la satisfacción. En este caso, no hay dominio de la vida, del destino o del futuro. Las personas quedan a disposición de las circunstancias.

Los seres dotados hemos sido dotados de inteligencia, de consciencia (darnos cuenta) y, según muchos creen, poseemos espíritu. O somos seres espirituales con cuerpo físico.

Como sea, estamos preparados y hechos para el cambio y para la acción. La participación consciente en el mundo es lo que nos hará crecer como personas, sentirnos realizados y ser felices.

Para comenzar se necesita ser auto consciente. Observarse a sí mismo un buen tiempo. Descubrir cuáles son nuestros pensamientos y emociones dominantes, nuestras virtudes y defectos, fortalezas y debilidades, logros y carencias. Observar nuestras motivaciones e intereses. Contemplar nuestra manera de reaccionar ante distintas situaciones, en lo físico, afectivo y mental.

El segundo paso es asumir los defectos de la personalidad. Aceptar nuestras carencias y fallas. No hemos nacido con ellas, sino que las hemos ido adquiriendo durante la vida. Por lo tanto, no son esenciales, no son propias de nuestra condición humana. Es posible aceptarlas y, al mismo tiempo, anhelar la perfección de sí mismo. Debe surgir una fuerte motivación para superarse y para hacerse merecedor a un futuro exitoso y feliz.

Entonces se está preparado para el tercer paso. Buscar y encontrar los medios, instrumentos y herramientas para trabajar sobre nuestra personalidad, para aumentar nuestras fortalezas y para disminuir nuestras debilidades.

El último paso es fundamental. Comprometerse a trabajar sobre sí todos los días, en forma permanente, constante y perseverante. Implica una observación diaria de sí Buscar una mejora constante en nosotros mismos. Mejorar nuestro cuerpo físico, nuestra afectividad, nuestras acritudes mentales. Mejorar la relación que tenemos con los demás, mejorar los procedimientos en nuestros estudios y trabajos, etc. Siempre es posible encontrar un modo mejor de hacer las cosas, siempre podemos estar mejor aún. Descubriremos un rico potencial que existe en nosotros, esperando ser despertado.

Nos convertimos así en un hombre o mujer nuevos, felices y realizados. La vida se torna entretenida y llena de desafíos y aventuras. Dejamos de ser simples espectadores de la vida para pasar a ser protagonistas de ella.

Sergio Valdivia.

Diez Mandamientos sobre la Amabilidad

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1. Sonreír siempre, aun sin ganas y a solas para entrenarse.
2. No decir NO ni a un mandato ni a una súplica.
3. Evitar al prójimo todos los disgustos posibles.
4. Mostrarse contento y satisfecho aunque la procesión vaya por dentro.
5. Esforzarse por ser simpático y más aún a los que no son antipáticos.
6. Utilizar: gracias, por favor...
7. Si hay que reprender, saber dominar el genio y después reprender serenamente.
8. Hacer agradable el trato a las personas con las que se convive.
9. Usar formas amables con todo el mundo.
10. Si hay equivocaciones, reconocerlo abiertamente y disculparse

Pregunta: ¿por qué el pollo cruzó la carretera?

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Las posibles respuestas:

MAESTRO DE PRIMARIA:
'Porque quería llegar al otro lado'.

PROFESOR DE SECUNDARIA:
'Aunque os lo explique, queridas bestias, no podréis entenderlo'.

PROFESOR DE FACULTAD:
'Para saber por qué el pollo cruzó la carretera (tema que se incluirá en el parcial de mañana) lean los apuntes desde la página 2 a la 3050'.

PLATÓN:
Por su bien. Al otro lado de la carretera se encuentra la verdad.

ARISTÓTELES:
Está en la naturaleza del pollo el cruzar las carreteras.

KARL MARX:
Era históricamente inevitable.

CAPITAN JAMES T. KIRK (nave Entrerprise):
Para llegar adonde ningún otro pollo había llegado antes.

HIPÓCRATES:
Ha cruzado la carretera por culpa de un exceso de secreciones en el páncreas.

MARTIN LUTHER KING JR:
Ha tenido un sueño donde todos los pollos eran libres de cruzar una carretera sin tener que justificar sus actos.

RICHARD M.NIXON:
El pollo no cruzó la carretera, repito, el pollo no cruzó nunca la carretera.

NICOLÁS MAQUIAVELO:
Lo importante es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quién importa el porqué? Solamente el fin de atravesar la carretera ya justifica cualquier motivo que hubiera tenido.

SIGMUND FREUD:
El hecho de que te preocupe por qué el pollo cruzó la carretera ya revela tu fuerte sentimiento de inseguridad sexual latente.

BILL GATES:
Precisamente acabamos de terminar el nuevo programa 'OfficePollo2009' que además de cruzar las carreteras, será capaz de incubar huevos, archivar los documentos importantes , etc...

BUDA:
Preguntarse tal cosa (por qué el pollo cruzó la carretera) es renegar de tu propia naturaleza de pollo.

GALILEO:
Y sin embargo, cruza.

FRANCISCO FRANCO:
El pollo es un ser portador de valores eternos

IBARRECHE:
Puede que cruzara o puede que no cruzara, pero si cruzó era la voluntad de los vascos y las vascas

ACEBES Y ZAPLANA:
El pollo cruzó la carretera para reunirse con los de ETA

FERNANDEZ DE LA VEGA:
El pollo iba en misión humanitaria

BLANCO (PEPIÑO):
El pollo cruzó la carretera manipulado por el PP, para ir a manifestarse frente al PSOE

ZAPATERO:
El Estado destinará una ayuda de 4000 EUR para aquellos pollos que crucen carreteras